octubre 1, 2022
Madrid, España
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7 hábitos autodestructivos que debes erradicar

Los hábitos son comportamientos que se repiten en el tiempo. Esta rutina de repetición obedece a un condicionamiento que elegimos consciente o inconscientemente. Notarás que existen hábitos saludables como hacer ejercicio, alimentarse sanamente o leer. Pero también hay hábitos perniciosos y autodestructivos. De este segundo grupo nos ocuparemos en este artículo.
Los hábitos autodestructivos consumen tu energía, afectan tu equilibrio emocional y entorpecen tu bienestar. Estos malos hábitos establecen barreras infranqueables que limitan o te impiden alcanzar tus objetivos. Coartan tu libertad y restringen los linderos de tu felicidad.
La única manera de erradicar estas costumbres nefastas es haciéndote consciente de ellas.
1. Uno de los hábitos más nocivos: enfocarte en lo que no tienes
Este suele ser un aspecto que señala el poco valor que le das a lo que tienes. Valorar en exceso lo que los demás tienen y tú no te conduce a la amargura. Lo importante es identificar cuáles son tus necesidades reales e intentar satisfacerlas. Todo lo demás es solo ostentación.
No olvides que esta actitud no solo se aplica a las cosas materiales, como por ejemplo la casa de tu jefe, el auto de tu amigo, etc.  También sucede con los bienes inmateriales como, por ejemplo, el éxito de tu vecino, la felicidad de tu colega o la suerte de tu pareja. Todas esas cosas que crees necesitar solo sirven de justificación para postergar tus objetivos.
2. Culpar a los demás
El origen de este mal hábito se encuentra en la inseguridad y el miedo, los cuales te llevan a sacar conclusiones de forma precipitada. No ves la posibilidad de equivocarte y cometer errores como un posible aprendizaje que puede enriquecer tu experiencia.
Te asustan las consecuencias de tus propias decisiones. Por lo tanto, siempre será mejor responsabilizar a los demás de tus fallos. Por ejemplo, cuando incumples una obligación laboral y tu jefe te suspende. Entonces terminas diciendo que él es una persona amargada, que paga contigo su propia infelicidad.
3. Permanecer en la zona de confort
La zona de confort es el lugar donde te sientes seguro, pero solo en apariencia. Permanecer en esta zona te impide desarrollarte y crecer, pues quedas atrapado en un estancamiento emocional. Pierdes la capacidad de arriesgarte y experimentar para encontrar salidas creativas a una misma situación.
Aquí se cumple el adagio popular “más vale malo conocido, que bueno por conocer”. El ejemplo típico es el de los atascos de tráfico a las horas de más tránsito. Seguro existen rutas alternativas o diferentes formas de movilizarnos para ahorrar tiempo. Sin embargo preferimos continuar ahí, lamentándonos por nuestra mala suerte y repitiendo lo mismo todos los días.
4. Preocuparte por el “qué dirán”
Este hábito es común en personas inseguras, con baja autoestima y que no tienen estructurada su propia identidad. Dedican demasiado tiempo de sus vidas a agradar a los demás y les angustia terriblemente decepcionarlos. No viven para sí mismos, sino para los otros. En la medida que lo hace construyen su propia infelicidad.

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