octubre 2, 2022
Madrid, España
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EL LENGUAJE DE LAS BRUJAS: Transitus Fluvii

Significa literalmente «Pasar a través del río». El creador del “Transitus Fluvii” fue el misterioso ocultista Cornelius Agrippa (1486-1535). Fue diseñado alrededor de 1510, e incluido en su obra más conocida: De occulta philosophia libri tres (Sobre la filosofía oculta, libro tres). Este enigmático idioma parece derivar del alfabeto hebreo.
En ciertas regiones de Europa las brujas utilizaron el Transitus Fluvii como una especie de lenguaje propio, para comunicarse libremente entre ellas.
De este modo el Transitus Fluvii pasó a denominarse el lenguaje de las brujas; un código secreto -aunque abierto a la interpretación- que servía para registrar no solo sus actividades sobrenaturales, sino asuntos propios de su organización social.
Los símbolos del Transitus Fluvii poseen un fuerte componente cabalístico. Se lo escribe de derecha a izquierda, y en ocasiones sus signos pueden ser adornados con figuras que representan vagamente la fisionomía humana. Quien conozca los secretos del Transitus Fluvii -cuenta la leyenda- es capaz de interpretar los lenguajes secretos de la naturaleza, entre ellos, la muda lengua de las piedras o el lenguaje de los pájaros.
Combinados en la forma correcta los símbolos de Transitus Fluvii otorgan un poder inconmensurable; y sobre todo una comprensión noble y absoluta de las cosas. Por ejemplo, basta ordenar los símbolos y formar determinadas frases para que estas se cumplan en el plano real. Si una iniciada escribía «Eres mío» con los signos del Transitus Fluvii era común que aquel imperativo se cumpliera con toda rigurosidad.
Nadie conoce realmente el idioma de las brujas, con excepción de las brujas propiamente dichas. Se dice que para integrar la corte de iniciadas, las brujas debían probar sus conocimientos del Transitus Fluvii operando durante un año sobre la vida de un sujeto determinado; «manejándolo» a través de sus signos.
Diariamente la bruja se sentaba y redactaba en aquel lenguaje secreto una serie de trece cosas que el sujeto debía realizar a lo largo de la jornada, por ejemplo, ponerse de rodillas en medio de la calle o saltar cincuenta y ocho veces alrededor de la mesa familiar. Cuando alguien manifestaba cualquier tipo de comportamiento anómalo normalmente se creía que su origen estaba en la tablilla de alguna bruja.
El Transitus Fluvii aparece claramente en la película El proyecto Blair Witch (The Blair Witch Project). Algunos apuntan que hay una frase que se repite insistentemente a lo largo del film: «No dejes de mirar».

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