mayo 17, 2022
Madrid, España
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Uzumaki, la maldición japònesa de las espirales

No se sabe con exactitud cuando el tranquilo pueblo japonés de Kurozu se vio sometida a la maldición de las espirales. Las señales fueron sutiles. Primero las plantas que empezaron a crecer enroscándose sobre sí mismas. Después comenzaron a formarse pequeños torbellinos de viento incluso cuando éste no soplaba. Y sin darse cuenta, llego el turno de sus habitantes.

Para Kirie la primera alarma debió saltar, tras ver el comportamiento del padre de su novio Suichi. Un día mientras cenaban, le contó con detalle que se había aficionado a coleccionar objetos con forma de espiral: caracolas de mar, piezas de artesanía y todo tipo de estampados retorcidos.

Al principio no le dio demasiada importancia hasta que a las pocas semanas se lo empezó a encontrar vagando por las calles, totalmente absorto en cosas que no tenían mayor importancia: caracoles, enredaderas… Sus ojos parecían ir en perfecta sincronía con estos objetos. Incluso parecía que también giraban.

Suichi comenzó a aborrecer no solo a su padre sino también al pueblo entero. Un día, cansado de aquella locura, le sugirió a Kirie que escapasen juntos Pero ¿a dónde iban a ir? Al principio la joven pensaba que exageraban pero poco a poco los acontecimientos la fueron convenciendo de que algo extraño sucedía en Kurozu.

Ella misma comenzó a ver con más frecuencia misteriosos sucesos en relación a las espirales. A veces, el sonido de las sirenas del colegio parecía enroscársele sin fin en los oídos, hasta el punto que creyó que también se volvería loca. En cualquier caso, nunca pensó que las cosas llegarían a aquel extremo.

Un día que regresaba con Suichi a casa, una acalorada discusión les sorprendió. Ninguno de los dos comprendía lo que estaba sucediendo hasta que entraron en la vivienda.

– Maldita mujer ¡has tirado mi preciada colección!- gritaba el padre de Suichi.
– Tuve que hacerlo- contesto ella- Por culpa de tu obsesión ya ni siquiera ibas a trabajar.

El hombre la miró con furia durante unos segundos. Después se dio la vuelta y con desprecio dijo:

– Da igual. Ya no necesito coleccionar más espirales. Por fin he entendido que yo mismo puedo expresarlas con mi cuerpo. Y se fue dando un portazo.

Pocos días después de aquel episodio, el padre de Suichi fue encontrado muerto. Se celebró un entierro íntimo para los familiares más cercanos a los que se les dijo que había fallecido tras una fatal caída por las escaleras.

En ningún momento se permitió ver el cuerpo y Kirie, agradeció que así fuera pues toda aquella situación le había revuelto el estómago. Pero durante la incineración Suichi le contó la verdad. Dos días atrás su madre había entrado en el despacho de su marido después de que se hubiera encerrado allí durante días. Logró forzar la cerradura con ayuda de Suichi y cuando entraron se toparon con una habitación totalmente a oscuras y una tinaja de gran tamaño en el suelo.

Al abrirla les asaltó un olor putrefacto. En el interior se encontraba su padre, con el cuerpo totalmente enroscado a modo de espiral gigante. Había quebrado todos sus huesos para poder enrollarse sobre sí mismo y meterse en la tinaja. Incluso había retorcido su lengua tantas veces que era imposible contarlas.

Kirie no daba crédito a lo que acababa de escuchar. Su expresión se volvió sombría al tiempo que algo llamó su atención: una humareda de aire negro y denso se elevó desde la chimenea del crematorio al cielo. La silueta desfigurada y destrozada del padre de Suichi en la tinaja, se formó con terrorífica nitidez y con una perturbada expresión preguntó desde el cielo.

– Y vosotros ¿a qué esperáis para convertiros en una espiral?

Así comienza la historia de Uzumaki, un manga de terror japonés, escrito por e ilustrado por Junji Ito en 1998. Fue serializado en la revista Big Comic Spìrits y posteriormente recopilado en tres volúmenes.

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