Se cuenta que en Guanajuato, hubo una capilla que sufrió un terrible derrumbe, y todas las personas que acudían a ella Domingo a Domingo para presentarse puntuales a la misa, tanto monjas, padres y las personas que se encontraban ahí en ese momento, quedaron absolutamente sepultadas.

Muchos curiosos han intentado excavar en busca del oro, pero todos han muerto en el intento, esto es debido a que se derrumba el agujero por el cual están bajando, haciendo que estos también queden sepultados. Otras personas afirman que cuando llega la fecha exacta del derrumbe, aun se siguen escuchando las campanadas de la capilla y también se siguen escuchando los lamentos de esas pobres almas que quedaron sepultadas bajo tierra.