mayo 24, 2022
Madrid, España
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EL POZO SIN FIN

Dentro de la historia y arquitectura de la ciudad de Buenos Aires, encontramos la “manzana de las luces” situada en la unión de las calles Perú, Julio Roca y Moreno. En ella se localiza la más antigua iglesia de Buenos Aires.

Es el único lugar de la ciudad donde se pueden visitar los túneles excavados del siglo XVIII.
Se dice que si se pone atención se escucharán los lamentos y quejidos del “pozo sin fin”.

Cuando los indios Quilmes fueron expulsados de los valles calchaquíes se emplazaron en la zona, éstos pensaban que existía un pozo llamado Guruc, lugar destinado a la gente sin alma, un infierno donde vivían agonizantes. Con el tiempo la palabra derivó y se convirtió en gruta.

Según se cuenta, había un verdugo llamado Alves, que trabajaba para el caudillo Juan Manuel de Rosas, a mediados del siglo XIX. Alves se encargaba de decapitar a las víctimas y llevarlas a rastras por los túneles, en uno de ellos pudo ver un pozo que emitía un enorme calor y del mismo emergían gritos. Al tirar el verdugo la bolsa con el cadáver que llevaba, no logró oir el golpe de la caída, de ahí el nombre del pozo sin fin, pero los gritos se apagaron.

No fue hasta un siglo más tarde, a finales de los 70, cuando el pozo volvió a cobrar protagonismo. En dicha época se estuvieron realizando unas excavaciones y los obreros que trabajaron en ellas afirman haber oído las voces quejándose, el miedo y pavor que les causó hizo que muchos de ellos dejaran las obras

  • INCREIBLE¡¡¡

  • madreeee que tenebrosa la historia

  • Cuantas leyendas y misterios tiene este maravilloso lugar

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